Los métodos de Newell's Old Boys han evolucionado notablemente esta temporada. Desde que su entrenador asumió, el equipo ha adoptado un enfoque más ofensivo que se refleja claramente en sus actuaciones. Han cambiado de un sistema defensivo a uno más equilibrado que busca maximizar el potencial de jugadores como M. Cóccaro y J. Amadio.

Los partidos más recientes han mostrado un clara intención de mantener la posesión del balón, y eso se ha visto en el encuentro contra Vélez Sarsfield, donde Newell's Old Boys dominó la mayor parte del juego. Las estadísticas son reveladoras: en ese partido, el equipo tuvo un 63% de posesión, generando numerosas oportunidades de gol. La transición rápida entre defensa y ataque ha sido eficiente, dejando a los oponentes con pocas opciones.

El uso de un ataque en conjunto ha permitido que el equipo se vea más cohesionado. Con jugadores como M. Esponda en el mediocampo, el juego fluye y se crea más espacio para que los delanteros se muevan. Las combinaciones rápidas y el cambio de posiciones han desconcertado a las defensas contrarias. Este estilo de juego promete rendimiento en la segunda mitad de la temporada.

Sin embargo, a pesar de los éxitos, también han habido momentos de desorganización defensiva. Si bien el equipo ha dejado en claro su intención de ser más ofensivo, la balance entre defensa y ataque sigue siendo un trabajo en progreso. La afición aguarda ansiosa ver cómo continuará la evolución táctica de Newell's Old Boys a lo largo de la temporada.