Desde que llegó a Newell's Old Boys, G. Arias se ha establecido como una figura clave en la defensa del equipo. Su reflejo rápido y decisiones inteligentes han mantenido la portería a cero en varios partidos. En las últimas semanas, Arias se ha enfrentado a ataques de equipos como Rosario Central, donde mostró su valentía al hacer intervenciones decisivas bajo presión.

En el encuentro contra Rosario Central, la atmósfera en el Estadio Marcelo Bielsa era electrizante. A medida que caía la tarde, la hinchada alentaba con fervor. Arias, lejos de sentirse afectado por la presión, destacó por su compostura. En momentos cruciales, sus paradas impresionantes evitaron goles que habrían cambiado el rumbo del partido.

Su capacidad para organizar la defensa es notable. Arias no solo es un guardameta instintivo; también interactúa bien con sus defensores, lo que crea una sólida unidad. Su voz se escucha claramente en el campo, asegurándose de que cada movimiento sea estratégico. Esto ha sido evidente en su química con defensores como B. Cabrera y Lucas Baños, quienes han visto mejorar su propio rendimiento gracias a su influencia.

Lo que realmente distingue a Arias es su dedicación. Es habitual ver al portero quedarse después de las sesiones de entrenamiento, perfeccionando detalles con su entrenador de porteros. Esta ética de trabajo ha establecido un estándar en Newell's Old Boys, inspirando tanto a compañeros como a jóvenes que aspiran a ser parte del primer equipo. Sin duda, G. Arias sigue siendo el verdadero pilar del club en su búsqueda por el éxito en la liga.